El néctar del éter es una droga alquímica diseñada por Sendel para las Crónicas de Taura.
Hace unos seis meses, una joven rata de la ciudad de Levon (Levoria, Opheth) mientras se ocultaba en un alcantarillado de la guardia de la ciudad encontró una vieja y olvidada habitación o almacén en el subsuelo, realmente tropezó con ella. Aquella habitación estaba muy bien disimulada y oculta por una gruesa puerta negra de acero oxidado por el tiempo y con una extraña cuádruple cerradura. La cerradura estaba estropeada por el oxido, debía de llevar décadas allí y el que la había diseñado debió de ser un buen ingeniero. Allí encontró, entre diversas riquezas, varios textos olvidados y uno de ellos fueron los antiguos estudios alquímicos del néctar del éter.