| Indice del artículo |
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| TAURA Lands of Alchemy |
| Ficha técnica |
| Ambientación |
| Këllon |
| Cultos y alquimia |
| DKROL Advance |
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Cuentan que los arcanos desafiaron a la naturaleza y por ello sufrimos la Edad Oscura… que fácil resulta olvidar. Más de 1.000 años han pasado ya desde el advenimiento de la Gran Brecha, y seguimos siendo igual de egoístas e ignorantes que siempre, solo que ahora desconocemos nuestro pasado. Quién sabe, quizá eso pueda marcar la diferencia entre burlar o no la nueva Edad Oscura que se cierne sobre nosotros.
Describir una ambientación o escenario de campaña que busca huir de los tópicos que suelen acompañar los mundos fantásticos es una tarea arduo complicada, más aun si tenemos en cuenta la complejidad de la trama argumental que mueve la historia de Këllon, principal continente de Taura, con infinidad de conspiraciones e intrincadas partidas de ajedrez argumentales, además de las múltiples relaciones y puntos de vista que atan todos los frentes abiertos.
Así surge la necesidad de abordar nuestra ambientación desde distintos frentes, buscando el nombrar por encima todo aquello que creemos la hace especial… pero sin profundizar más allá de lo que vendría a ser la cáscara de un huevo.
LA GUERRA ENTRE EL BIEN Y EL MAL
Resulta complicado, sino imposible, no toparse con éste clásico encuentro en cualquiera de las ambientaciones que reposen sobre nuestras manos, pero… ¿realmente es necesario? ¿Acaso existen el bien y el mal? ¿O es más bien una mera concepción de la realidad?
La guerra entre el bien y el mal. Demasiado trillado como para encajar en nuestras premisas de romper con los tópicos. De Taura hemos querido hacer un mundo libre de tales acepciones. Ni existen razas buenas ni razas malas, ni seres buenos ni seres malos, ni aberraciones buenas ni aberraciones malas… como en la realidad, todo depende de los ojos con que se miren y la historia que haya tras ese comportamiento o suceso.
Todas las razas, organizaciones, reinos, etc., tienen sus propias premisas, su propia forma de ver la realidad, y si ha de surgir un conflicto, será por desencuentros culturales, económicos o políticos. Olvídate de atacar esa tribu de criaturas porque son malas, pues si la atacáis, lo más seguro es que se trate por un encuentro insalvable de opiniones que ha desembocado en el lado más salvaje, brutal e inaceptable del alma. Guerra, odio y racismo. Y para lograr una mayor integración de todo lo dicho durante las sesiones de juego se creó una terminología con la que clasificar a los seres vivos por la relación y concepción que se tiene de ellos.
Finalmente, cabe mencionar un elemento de extrema importancia dentro de la ambientación y que, sin él, se carecería de una base sólida desde la que sustentar todas estas premisas. Y es que una de las pocas cosas que han sobrevivo a la ruptura que supuso la Gran Brecha y que han ido arraigando y tomando auge en las culturas nacientes hacia el final de la edad oscura, es una antigua terminología usada para clasificar las relaciones interculturales, que de más cercano a más lejano vendría a ser: naboen, fremmed, ikefolk y utenlandsk.