07 marzo, 2014

El Sarvöcca Räksasa (ಸರ್ವೋಚ್ಚ ರಾಕ)

+Hajime Saito

Al igual que ocurre en nuestro mundo, en el que a lo largo del tiempo han aparecido diversos textos heréticos que proporcionan una visión diferente a la ofrecida como oficial por las principales religiones, en Kellön también podemos encontrar varios de dichos volúmenes. Algunos de ellos sólo pretenden mostrar al lector otra forma de ver aquellos aspectos que, normalmente, suelen aceptarse sin ser cuestionados, pero algunos otros han sido creados para un propósito mucho más elevado. Una de las obras que podrían clasificarse en esto último que acabo de comentar es el Sarvöcca Räksasa, un libro herético que difundido clandestinamente por los räksaros, fieles de la misteriosa secta de Räksasa, cuyo origen, naturaleza, intereses, miembros y rituales parecen escurrirse furtivamente entre los dedos de los Inquisidores de Dahba.




El Sarvöcca Räksasa  (ಸರ್ವೋಚ್ಚ ರಾಕ) es un libro antiguo, escrito en Kadab, cuyo autor se cree que es Rabuch de Osrat. Se desconoce cuántas copias existen. 

El manuscrito está dividido en dos partes bien diferenciadas: Una primera, teórica, contra la Iglesia de Dahba, y una segunda que podríamos denominar práctica, en la que se exponen una serie de fórmulas para no ser contaminado por la Sombra. 

En la primera parte del volumen se afirma, con una brillante demostración de retórica, que la Iglesia de Dahba tuvo, realmente, un nacimiento corrupto, relacionado con la Sombra. En el texto, se presentan persuasivos argumentos, algunos de ellos basados en las propias Escrituras de Dahba, que se nutren de la capacidad del lector para interpretar dichas Escrituras de numerosas maneras y de extraer conclusiones tanto de aquello que se dice como de aquello que no se dice. La conclusión final, a la que se llega después de leer dichos argumentos, es que todo el comienzo de la Iglesia de Dahba fue una cuidadosa maquinación perpetrada por Dariosh Vaen T’Hork y que fue él quien, para asegurarse el éxito absoluto de su plan, provocó el mayor mal que han conocido las tierras de Kellön: La Sombra. Un mal contra el que Dariosh Vaen T’hork decía luchar. 

La segunda parte del manuscrito ofrece al lector, que presumiblemente ha sido convencido por las argumentaciones anteriores, una serie de instrucciones para “purificar” lugares, con el fin de que éstos y las personas que en ellos habitan no puedan ser corrompidos por el mal desatado por la corrupta Iglesia de Dahba. Por el Pecado que tanto dicen perseguir ahora, pero que, en realidad, les sigue ayudando a consolidar su poder. Sin embargo, estas instrucciones no son más que un ritual maléfico cuya consecuencia es crear alrededor del lugar que se cree “purificado” un imán que provocará, de forma irresistible, el desbordamiento de almas y, por tanto, la Sombra, es decir, el manuscrito instruye y engaña al incauto lector a localizar puntos frágiles y desgarrarlos en Fisuras sin que sea consciente de ello.