11 abril, 2012

[OFICIAL] Diario de personajes: SKOTADINOMICON II


Hoy os presentamos un nuevo episodio del Skotadinomicon, visión personal de Taura: Lands of Alchemy de nuestro embajador Rafael Ruiz Dávila, director editorial de la revista LaRAÑA.
SKOTADINOMICON II


Las cofradías.

Aunque no muestro fecha alguna en el encabezado de éste, mi secreto diario, a fin de eliminar cuantas más huellas mejor sobre la autoría del mismo, me disculpo ante mi futuro y posible lector de antemano ya que, por avatares de la “vida académica”, el escribir en estas páginas ha sido harto difícil... y peligroso. Los quehaceres en la cofradía a la que pertenezco han... bueno, ahora que rememoro, en el prefacio nunca expliqué qué era las llamadas “Cofradías”, más allá de las hermandades/fraternidades en las que se dividen los alumnos y becarios de Dunkel, dirigidas cada una de ellas a su vez por un profesor que ya hubo de pertenecer a la misma en sus años de estudiante.

Lo primero que se debe saber es que no es obligatoria la inclusión en ninguna de estas cofradías, pero sí es cierto que pertenecer a ellas te puede abrir muchas puertas en según qué rama, y que cuando perteneces a una de ellas sabes que va a haber una “segunda familia” que vela por ti y tus intereses siempre que lo necesites. Evidentemente no es algo gratis. Nadie da nada por nada. Harás bien en recordarlo.

Las cofradías se establecen físicamente en una “capilla” o “templo”, lugares donde los “hermanos” o “cofrades” duermen, descansan, comen, se divierten, estudian, practican y hacen fiestas. Es, por así decirlo, su casa académica. Mientras que los alumnos sin cofradía duermen en la residencia comunal, la gigantesca Torre Riesenschwanz, en habitaciones que van desde simples barracones con decenas de camastros para los menos pudientes, a lujosos y relativamente grandes habitáculos para los estudiantes con familias de grandes ingresos. Las “Capillas” van desde una gran cabaña a las afueras de los muros externos de la Universidad, hasta un islote que flota en un lago próximo, coronado por una pequeña torre de rocaoscura; pasando, a su vez por una tétrica guarida bajo tierra, un embarcadero a orillas de la Laguna Milchglas, un castro en el externo Bosquecillo Hundemeute, o incluso en un misterioso y aterrador “universo de bolsillo” (que no es más que una Puerta segura al Éter, libre de almas y etéreos).

Los nombres de las cofradías hacen referencia a los apellidos (o apodos) de sus desaparecidos fundadores, pero sus apodos, lemas (frase o dicho que hace referencia a su naturaleza), sus colores, sus símbolos (animales tótem -Lobo, Cuervo, Rata, -, les llaman algunos) y sus escudos o emblemas, son las auténticas señas de identidad de las Cofradías. Las pruebas de iniciación son también una particularidad de cada una de ellas, así como las estrictas normas de pertenencia, las fiestas, las especialidades en diversas áreas, y las famosas “Onomásticas” (o fiestas de los Fundadores). Las cofradías se enfrentan siempre cada año en una suerte de competición que mezcla conocimiento, habilidad metamágica/alquímica, fuerza física, trabajo en equipo y demás. Además esta competición, a su término, acaba con una gran fiesta que dura tres noches (realmente son dos días con sus noches, pero los profesores saben como “ocultarnos del Sol” desde hace generaciones), la Suuri Vimma, donde todo el mundo abusa del alcohol, la comida, el sexo y los excesos, sin importar, por una vez al año, de los rangos de alumnos, becarios o profesores pues, aunque alguna vergüenza ha traído más de una de estas fiestas, no hay nada que la llamada “alquimia oscura”, no arregle. Pero, de eso, hablaremos en otro momento. Al igual que de las “Cofradías” y sus secretos.

(CONTINUARÁ)