22 diciembre, 2011

[COLABORACIÓN] Sotalp

Athal Bert, 2011

Historia: La ciudad de Sotalp fue hace centurias el centro del gran imperio de Luar, un imperio que se extendía por muchos territorios. Era una ciudad gloriosa llena de monumentos y grandes construcciones, pero el imperio pronto cayó en la decadencia y fue disminuyendo fruto de la ineptitud de los gobernantes, la corrupción generalizada y una sangrienta serie de guerras de secesión de diversas provincias, dejando a Sotalp convertida en una ciudad estado, al igual que varias de las zonas más cercanas.

Sotalp recordaba con nostalgia los días en que regía los destinos de numerosas almas, y periódicamente trataba de recuperar la gloria pasada mediante ataques a las ciudades vecinas. Muchas veces trató de guerrear y las mismas veces salió derrotada. Los habitantes de la ciudad siempre elegían como gobernante a guerreros e inexorablemente acababan luchando y perdiendo, disminuyendo su capital humano.

Finalmente, uno de esos caudillos llevó a la ciudad al desastre, atacando a la vecina ciudad de Araian y saliendo derrotada cruelmente. Entonces, hartos de los ataques de Sotalp, se aliaron con diversas ciudades cercanas y la atacaron dejándola devastada, quemándola hasta los cimientos y diezmando a su población.

En este contexto de derrota, Aloces, un joven escriba, empezó a predicar una nueva doctrina filosófica que abogaba por la paz y la no violencia. Esta doctrina caló hondo entre la población y la cultura guerrera de Sotalp cambió por completo, empujada por una población harta de guerras. Su sabiduría era tal que empezaron a llegar al tiempo viajeros de sus ciudades vecinas primero y de lugares más lejanos después, y Sotalp empezó a florecer acogiendo a estos viajeros y estudiantes.

Ciudad y Alocesismo: Con el tiempo, el Alocesismo se convirtió en una doctrina poderosa que evita buscar el conflicto y resolver mediante la palabra los desencuentros tanto personales como entre ciudades o países. Actualmente, la ciudad de Sotalp es un oasis de paz, regida por los discípulos de Aloces, que son considerados jueces imparciales y consejeros sabios para mediar entre dos partes en conflicto y muchas ciudades-estado y naciones mantienen embajadas donde tratan de resolver sus conflictos, de manera que se puede encontrar en la ciudad gente de todas partes. Aunque dicen las malas lenguas que muchas delegaciones a parte de ejercer la diplomacia tienen espías para tratar de conseguir información sobre otros lugares, aunque esté estrictamente prohibido en la ciudad.

La orden de Aloces, una vez muerto éste, elige entre sus discípulos al que considera más sabio para regir la ciudad, pero muchas veces está más centrado en ayudar a los embajadores en sus negociaciones como arbitro reconocido. La gestión del día a día de la ciudad queda  en manos de sus inferiores entre los que destaca el alcalde Gima, que trata de que todo sea orden entre tantos viajeros y que ha recibido hace poco unos inquietantes rumores sobre algunos de los visitantes de la ciudad.

La ciudad cuenta con un cuerpo de seguridad muy competente, dirigido por el Comendador Drietus, debido a la necesidad de mantener la seguridad adecuada para las diversas delegaciones diplomáticas. Lamentablemente la diligencia de este cuerpo de orden se limita muchas veces a la zona diplomática y de grandes comerciantes de la ciudad, habiendo bastantes más problemas en los arrabales. Además de eso en la ciudad no es posible llevar armas (más allá de un cuchillo), a menos que seas alguien del nivel de un alto representante de algún estado o ciudad extranjera y sólo como estatus de honor.

Pero la ciudad de Sotalp es mucho más que eso...

Los arrabales de la ciudad se han convertido en un gran campamento donde se reúnen peregrinos para reverenciar los restos de Aloces, refugiados de conflictos, comerciantes y artesanos de poca monta que aprovisionan la ciudad de los productos que necesita.

También se ha asentado en la ciudad una red organizada de espías. Ésta  incluye entre sus empleados a numerosos sirvientes de embajadores (desde cocineros, hasta ayudantes de embajadores) y está dirigida por Davidius Salvatus, el cual recibe una cantidad ingente de información que vende al mejor postor, sin tener ninguna intención de ostentar ningún tipo de poder.

Teniendo en cuenta lo anterior, y sin sombra de duda, lo más sórdido de la ciudad es el contrabando de ingredientes de Alquimia Oscura. Una vez empezó a recibir viajeros y peregrinos un “visionario” llamado Hectorius Grau, éste descubrió la intrincada red de catacumbas que existe bajo la ciudad, olvidada tras la gran derrota, y empezó a vender componentes de Alquimia Oscura (Alquimia que usa ingredientes prohibidos) empezando por polvo de huesos humanos y carne momificada que podían encontrarse fácilmente en las catacumbas. La gran cantidad de viajeros que pasaban por la ciudad le permitían comerciar de manera discreta con esos componentes prohibidos y el gran valor natural de ese tipo de ingredientes le animó a organizar una organización criminal alojada en las catacumbas que consiguiera materiales aun más prohibidos tales como sangre humana, grasa, y otros órganos y substancias extraídas de cuerpos de hombres, mujeres, niños e incluso bebés, tanto en crudo como ya “preparadas”, entre otros elementos. 

Hectorius consigue sus víctimas de peregrinos que nadie encuentra a faltar o que la gente de su lugar de origen achaca su desaparición a la inseguridad de los caminos, permitiéndole mantener en secreto su siniestra organización, siendo solamente conocida por los alquimistas más oscuros de todo Këllon. 

Con el tiempo Hectorius ha organizado en las laberínticas catacumbas laboratorios para procesar los ingredientes e incluso alquilarlos a alquimistas que llegan a la ciudad con ansias de trabajar con material fresco, todo de una manera bastante ingeniosa: aloja los laboratorios secretos en las entrañas de la ciudad justo debajo de los barrios con peores olores como el de curtidores o carniceros, cavando chimeneas que desalojan los pútridos humos de las mezclas que quedan disimulados por el olor de las actividades normales de la superficie.

Evidentemente Hectorius se toma muy en serio la protección de su “empresa” y su organización es verdaderamente peligrosa contando con numerosos vigilantes y matones que protegen “sus” catacumbas”, así como correos que llevan el material a sus clientes en la ciudad y fuera de ella. Para mayor seguridad tiene bajo soborno a numerosos miembros de las fuerzas del orden de la ciudad, con el objetivo de proteger aún más su negocio.

Hectorius ha sabido hasta ahora mantener el secreto, evitando incluso que la red de Davidius se haya podido enterar de lo que pasa debajo de la ciudad, y no dudará en ejercer la brutalidad más absoluta para que esto siga así. Pese a todo, desconoce que uno de sus hombres, Albiolus, ha cometido varios errores últimamente y un oficial de los arrabales está empezando a investigar la desaparición de algunos peregrinos en uno de los arrabales de la ciudad. Pese a todo, este oficial se encuentra con pocos recursos para investigar estas desapariciones y se está planteando buscar ayuda externa.

Por otro lado, Hectorius está a punto de conseguir un gran cliente: uno de los embajadores ha contactado con él y están negociando un gran contrato de suministro de sus perversas mercancías, pero las negociaciones son muy duras, no solo por las condiciones económicas, sino por las dificultades de encontrarse con un embajador en un medio de una ciudad repleta de espías.

Sugerencia de aventura:
  • Este escenario está pensado para poder albergar todo tipo de partidas  tanto de investigación como de intrigas o de combate. Pudiéndose ir descubriendo poco a poco las diferentes “zonas oscuras” de la ciudad, y pudiendo jugar con personajes con moralidades muy diversas desde saqueadores de tumbas a fanáticos seguidores de Sotalp.
  • De manera opcional se podría incluir que los niveles más bajos de las catacumbas, desconocidos incluso para Hectorius, los desechos alquímicos han hecho despertar bestias o no muertos que empiezan a inquietar a los “proveedores” de Hectorius, concretamente los restos más antiguos que otorgan un gran poder a las fórmulas de Alquimia Oscura.